[HACE CASI 22 AÑOS que el imán Jomeini ponía precio a la cabeza del escritor Salman Rushdie -tres millones de dólares de la época- por el mero pecado de firmar un libro. La publicación de Los versos satánicos, que el líder religioso iraní consideró una blasfemia contra el islam, se tradujo en un edicto religioso (fetua) contra su autor, forzado a vivir escondido a lo largo de la siguiente década. "El momento de relatar esa historia está cerca", acaba de anunciar su protagonista sobre aquellos tiempos negros que trastocaron radicalmente su vida.

Uno de sus antiguos guardaespaldas, Ron Evans, llegó a relatar en un libro cómo los agentes, cansados del carácter irritable del escritor angloindio, a quien atribuía tendencias suicidas, le encerraron un día bajo llave y se fueron de copas a un pub. Las acciones legales emprendidas por Rushdie impidieron su publicación y se saldaron con una disculpa de Evans.] Patricia Tubella, en El País.

Eu coñecín un Rushdie nulamente irritable e faloume do asunto sen maiores excusas.