Miqui Otero vive rodeado de viejóvenes, de veinteañeros que ignoran que hacer con sus vidas, aunque tampoco tienen claro si deben hacer algo con ellas. Ese desencanto es el motor que mueve Hilo musical (Alpha Decay), la novela con la que se incorpora al ámbito de los escritores con obra publicada. El protagonista es Tristán, que se va a descubrir a si mismo viviendo en una macrourbanización de ocio, «un parque temático de la cultura del ladrillo, uno de esos sitios en los que está lo peor del ser humano», opina el novelista barcelonés de orígenes lucenses. La acción está ambientada «en el verano de 2008, cuando se dio la locura de la construcción, cuando se produjo un limbo». Cuando sale de su apartamento, Tristán, descubre que en Villa Verano todos se pasean disfrazados de animales, como si Disney hubiese abierto una sucursal para adultos en la Costa del Sol. No tiene demasiadas cosas que hacer y menos en la que pensar, por lo que busca un lugar para beber. Allí, En primera línea de bar como dice el título de un capítulo, el viejoven conoce a Inocente, «un músico sesentón de rock que estuvo a punto de triunfar con su grupo Los Famosos», relata el autor.

Inocente se convierte en el continente que usa Miqui Otero para hablar sobre toda la ilusión que prendió con la muerte de Franco. La visión de este guitarrista es «musical, por lo que habla de los primeros de rock de Barcelona y el principio del hip hop». El novelista resalta el peso de los personajes en este libro antes de citar como referentes de los suyos a Jim y Long John Silver de La isla del tesoro, porque Hilo musical «es una obra de iniciación y de aventuras clásica contada en tres bloques». En su caso, Inocente, «que ha crecido demasiado rápido y está de vuelta de todo», instruye sobre la evolución española en las tres últimas décadas a un Tristán «que no encuentra demasiados motivos para crecer, que es un ‘viejoven’». Esas dos actitudes provocan «que sea el de 60 años quien aporte la visión juvenil».

De cualquier forma, Miqui Otero no dispuso que sus personajes estén condenados a entenderse en el oasis de aburrimiento que supone Villa Verano. «Bajo ese nivel en el que están ellos, existe otro subterráneo en que los trabajadores y los residentes se liberan», comenta el escritor, quien afirma haberse inspirado en una leyenda reflejada por Tyler Gray en su libro Wild Kingdom, sobre Disneyworld, según la que los trabajadores que tienen que disfrazarse de los personajes de dibujos animandos «hacen orgías para poder evadirse de su trabajo y de los bajos salarios que cobran».

Miqui Otero acostumbra a evadirse en A Mariña con veraneos desde que era niño. «Este año estuve en Foz y Mondoñedo, como siempre», dice. Esas experiencias acabaron recalando en Hilo musical, en el que «menciono la recogida de chirlas y berberechos» o aparecen personajes que recuerdan a un peculiar repostero y monarca, o a un hombre que dice ser el Mago Merlín de Cunqueiro y se disfraza en consecuencia.