Xesú Fraga, en La Voz: [Pocos creían en el éxito de una carta basada exclusivamente en materia prima local y bajo la estricta observancia de la temporada; hasta los amigos dudaban de Redzepi y alguno incluso bautizó el restaurante como «pene de ballena». El propio chef tampoco estaba satisfecho con el trabajo de lo que al final llamaría Noma (comida nórdica). Se reconocía atenazado por su aprendizaje en lugares como El Bulli. «No me escuchaba lo suficiente a mí mismo», recuerda. La clave fue dejar fluir la libertad creativa que le habían inculcado maestros como Adrià.]