Álex Vicente, en Público: [Tran Anh Hung ha logrado lo que parecía altamente improbable. Tras veinte años de intentos fallidos, Haruki Murakami terminó aceptando que alguien convirtiera su novela más conocida en largometraje. "Leí el libro en 1994 y me obsesioné por traducirlo en imágenes. Cada vez que iba a Tokio se lo decía a todo el mundo, pero nunca había respuesta", relata este espigado franco-vietnamita, afincado en París desde que sus padres abandonaron su país de origen en plena caída de Saigón. "Los japoneses eran tan educados que no se atrevían a decirme que Murakami nunca lo permitiría", explica.

"Antes de encontrarme con él, pasé tres días entrenándome con 12 japoneses que me hicieron todas las preguntas posibles sobre el libro", recuerda el director. Ese curso intensivo no le sirvió de mucho. "Al llegar al encuentro, Murakami casi no me dejó hablar. Me dijo que estaba de acuerdo. Y que, de no haber sido yo, nunca hubiera dicho que sí", añade con orgullo.

La crítica japonesa se ha mostrado dividida. Tal vez porque el director ha sido percibido como un intruso que manoseaba el patrimonio nacional. Tran Anh Hung, imperturbable ante las críticas, no lo cree así. "Hay algo en la novela que habla profundamente sobre lo que somos como personas. Por eso ha tenido tanto éxito alrededor del mundo. A nadie le importa la nacionalidad de los personajes, sino lo que sienten. El arte es una nacionalidad por sí mismo", concluye.]